En el capítulo anterior… desvelamos que la red más que ser una democracia, por mucho que nos emocionemos suponiéndolo, es una estructura caciquil-medieval. Muchas de las páginas más prestigiadas por tener su contenido democráticamente construido por nosotros, la masa, resulta que en realidad no lo son tanto. ¿Cómo se amasa y se cuece la opinión de la masa?
El primer caso de estudio es Wikipedia. Creada por el economista, Jimmy Wales y el filósofo Larry Sanger, se proclama como la primera enciclopedia participativa por oposición a las otras en que unos ‘elegidos’ –nunca mejor dicho- dan sus definiciones y explicaciones de las entradas. Cada entrada contiene por el mecanismo de Wiki, el conocimiento acumulativo de todos los participantes a su construcción, que son en potencia, todos los usuarios de Internet. Hasta ahí, magnífico. Pero ni todos los usuarios de Internet colaboran –aquí cobra especial vigencia el concepto de oligarquía participativa-, ni se puede esperar de todos los que lo hacen una autocensura a la hora de verter sus opiniones o corregir las de los anteriores. Se observa que, pese a sus mecanismos de corrección, le falta robustez contra la acción de vándalos, que está plagada de inconsistencias y lo que es peor, que adolece de una parcialidad sistemática. Sanger, molesto por ello, abandonó el proyecto para crear la alternativa Citizendium[1], un intento de evitar los perniciosos efectos de la práctica ausencia de validación de Wikipedia. Pese a todo ello, Wikipedia es la sexta web más visitada en Internet[2], lo que le da una autoridad indiscutible, una capacidad de creación de significados impresionante y, todo esto sin dejar de ser útil a sus usuarios. Curiosamente, para el entorno Internet, es mucho más útil y por eso más utilizada que Citizendium, pese a no estar certificada, y resulta un Standard de facto para la consulta. Todo eso sí, pero democrática o intersubjetiva, no. No lo es.
El segundo caso es Meneame. El sistema se alimenta con aportes, fundamentalmente posts de blogs y noticias de MMCC, que se exponen para su consulta y votación, positiva o negativa, por los usuarios del site. Los aportes más votados pasan a formar parte de la portada del site, multiplicando así su potencial de difusión. Hasta ahí, todo es bastante democrático. Sin embargo, basta decir que los votos de los usuarios se ven ponderados por una medida de cálculo bastante críptico76, llamada karma, y que provoca que la opinión de la famosa oligarquía participativa valga bastante más que la de un usuario medio, inclinando la balanza a sus preferencias y, a medio plazo, empujando fuera del sistema de votación a los ajenos a ésta. Por ejemplo, la propuesta o la votación positiva a una noticia condenada por esta oligarquía participativa –extraordinariamente activa en este site y de reacción muy rápida a la inclusión de aportes que no son de su agrado[3] – puede condenar el cálculo del famoso karma del usuario, disminuyéndolo fácilmente a niveles en los cuales el sistema no le permitirá sugerir nuevos aportes, sino solamente observar las que otros, evidentemente en línea con esta oligarquía, hayan propuesto. Al igual que Wikipedia, pese a la existencia de otros modelos aparentemente más democráticos, como el propuesto por Bitácoras –sin llegar a serlo en realidad-, es la referencia, el más visitado entre los sites de promoción de aportes en Castellano.
Hay que plegarse. Con Internet estamos, de nuevo, en un sistema con apariencia de participativo en que algunas oligarquías deciden qué voces de la mayoría, son las que tocan oírse en un momento dado, como muestra –equivoca y perversa- de que todas las opiniones pueden ser oídas… aunque, de nuevo, siempre oímos las mismas voces en distintas bocas.
[1] http://en.citizendium.org tiene como slogan “The citizen‟s compendium”
[2] (Alexa.com s.f.) En los últimos 6 meses, ha estado en diariamente en los puestos sexto, séptimo y octavo, intercambiándose los puestos, según el día con Baidu.com y blogger.com. (Consultado 9/2/2010)
[3] Lo que causó la migración de algunos usuarios significativos a casqueame como una queja por la falta de respeto a las opiniones diversas por parte de estas oligarquías. En todo caso, el peso de casqueame es actualmente inapreciable, en las veces que he constatado su actividad (Febrero de 2011), contaba con un movimiento y un número de usuarios conectados, órdenes de magnitud menor que meneame.



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