Como había algún ser vivo que no pasaba por el aro de ser algo que ‘nace, crece, se reproduce y muere’, Maturana inventó el concepto de Sistema Autopoiético. Un SA es una red de procesos y operaciones que reaccionan a cambios externos, transformando y regenerando continuamente la propia red, perennizándola. Los seres vivos son SA y la muerte, la interrupción de la autopoiesis. Células, máquinas de Turing, Quines, la mancha roja de Júpiter, la conciencia, la sociedad y el ciberespacio son SA, ¿están vivos?
La sociedad y su subconjunto coontogénico, Web2.0, cumplen la caracterización de los SA fijando una frontera o interfaz para la interacción exterior -tipo membrana celular- que permite autocatalisis, modificaciones internas para contrarrestar cambios del entorno. Sociedad y Web están en transformación constante y no tienen configuración óptima, sino escenarios puntualmente viables o sostenibles. Incluso las condiciones de existencia son redefinidas continuamente. En resumen, aunque existen atractores, escenarios con mayor equilibrio (ciertas instituciones, leyes, relaciones…), nunca es lo suficiente como para justificar el fin del movimiento de reestructuración continua.
Entonces, la comunidad Web2.0 definida por las relaciones entre los internautas es tan autopoiética como la sociedad, las células, los animales… ¿Se podría decir que está viva?
Al observar ahora ciertas analogías entre las máquinas y los organismos vivientes, nos hallamos frente al problema de saber si las máquinas poseen vida […] somos libres de responder de una manera u otra, como nos convenga. Wiener, Cibernética y Sociedad
Poderse, se podría decir. El caso es si realmente importa.
Si quieres leer la versión extendida del artículo, ¡pincha aquí!

Leave a Reply