El ser humano se configura como tal por medio de dos procesos. Uno general de evolución a lo largo de millones de años y uno de socialización particular a cada persona. El medio en el que lograr el segundo ya ha cambiado por medio de la COMEXT e Internet. A ver que sale.

Esta pregunta del millón en Antropología: ¿Cómo se fabrica un ser Humano? ¿Qué es lo que tiene que pasar hasta tener un ser humano completo? Sencillo, sólo dos cosas. La primera, contemplar una suma de procesos que van, desde las primeras bacterias pasando por el mono hasta el hombre moderno, lo cual no es de hoy para mañana, pero tiene la ventaja de que es acumulativo para la especie, no hace falta que cada hombre en concreto pase por este proceso de evolución. Ahora, la descripción detallada del camino de evolución hasta Homo S. Sapiens no es trivial entre otras cosas porque no es directamente observable. Así que se interpreta especulando a través de indicios que no siempre son conectables[1] y que dan información incompleta. El resultado es que fósiles de una especie, se reexaminan por otro investigador y se consideran de otra, que se crean especies, para explicar un hallazgo que tras otro hallazgo se dejan de utilizar, etc. Vamos, que no es nada fácil. Ahora, eso sí, aunque gran parte del camino son tan sólo hipótesis, parece que ya se van aceptando algunas cosas como seguras. (Desde luego, los tiempos adelantan que es una barbaridad, porque cuando yo estudiaba, todavía había curas que nos decían que el hombre no venía del mono sino de Adán y Eva y ayudaban a la explicación con algún que otro capón, aunque lo sorprendente no es que eso ocurriera hace unos años, sino que aún hay quien se empecine en ello).
El segundo eje de ontogenia (=de fabricación o creación del ser, en este caso humano), no tiene nada que ver con los fósiles y el mono, y además es mucho más rápido… cuestión de unos añitos, pero lo tiene que recorrer cada individuo de forma separada. La vida humana comienza siendo un proyecto que se va desarrollando por su relación con ‘el exterior’, empezando antes de nacer cuando ya existen capacidades de ver, oír, sentir el movimiento o incluso gusto y olfato y dura hasta la madurez. Hay varias opiniones acerca de cuando es la madurez, la culminación de este proyecto humano, como la que dice que nunca se acaba de ser humano, sino que siempre se está aprendiendo y por ello hominizándose o humanizándose o como la que la hace coincidir con el momento de la madurez sexual. Para mi lo que está claro es que en todo caso el punto culminante será una madurez más social que sexual ya que de todas las relaciones con el exterior, la que más exige y a su vez, la que más le da en cuanto a posibilidad de autocreación como persona, es la relación social o la relación con otras personas por la inclusión en una sociedad. Se podría decir que hay una co-ontogenia entre la sociedad y el ser humano, porque ambos son esencialmente necesarios en la construcción del otro. En resumen, el ser humano se acaba de construir como tal por el proceso de enculturación en un grupo social: sin socialización no se es humano (A, B, C).
De un tiempo a esta parte, hay un subconjunto de las relaciones sociales, muy tecnológicamente mediadas que tienen entidad propia. La red relacional sobre tecnologías avanzadas de comunicación (COMEXT) que se ha venido a llamar Web2.0 es una extensión de la sociedad convencional, una proyección al nuevo medio –la web-, generándose un subsistema réplica cuasi-fractal de ésta. La Web2.0, 3.0, o como quiera que la llamemos de aquí a unos meses, interioriza la propia sociedad, proyectando y retrabajando en el microentorno web instituciones, roles e incluso rituales sociales. Igualmente, y esto es importante, la relación es reversible ya que la sociedad también está evolucionando, cambiando, por la inclusión en la cotidianeidad de construcciones propias de Internet. Entre la Web2.0 y la sociedad ‘convencional’ también se da la coontogenia, la redefinición esencial de cada sistema por la relación con el otro, como ocurrió con el genero humano, que domesticó a los animales o cultivó plantas y mediante estas relaciones ni el hombre, ni las ovejas ni el trigo volvieron a ser los mismos.

Blanco y en botella. Si la Web2.0 está redefiniendo las relaciones sociales y las relaciones sociales son lo que estructuran al hombre entanto que proyecto completo, estamos pendientes de ver qué implicaciones tendrá esta nueva relación social sobre capacidades extendidas de comunicación en la definición del género humano. El reto no es ver cómo afecta a los seres humanos más o menos maduros la introducción de la Web2.0, porque probablemente no llegará mucho más allá de modificaciones circunstanciales, aunque profundas, sobretodo en los hábitos de consumo o de ocio. El reto es predecir que implicaciones tiene en la primera hornada de seres humanos fabricados sobre la relación social tecnológicamente mediada COMEXT-Web2.0, la generación undertuenti.
[1] La gran importancia de Atapuerca es que, además de la calidad del registro fósil encontrado, la riqueza cuantitativa del Yacimiento hace que puedan establecerse relaciones que ayudan a despejar dudas que antes se tenían que aclarar por hipótesis o especulaciones.


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