
Me he leído el manifiesto de Democracia Real[1] y, ¡joder!, es enternecedor. Vuelve mi admirado Marx, que fue el único que de verdad comprendió a donde iba a llevar todo este tema tan feo del liberalismo, aún antes de existir propiamente. Eso sí, vuelve contaminado con alguna cosa como el ‘derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz’, que huele a que nos hemos aburguesado un poco. Somos una reunión de antisistema lights que no queremos salir del sistema, sino que el sistema nos de una palmadita en la espalda y nos arrulle un poco para calmarnos una mala digestión. Esto parece la gamberrada de algún perillán que se deleita en el terreno de la teoría populista, después de haberle pasado la lengua por el lomo al capital y que cuando ha visto el poderío de la masa que ha movilizado no sabe qué hacer con él más que deleitarse en su contemplación.
Las prioridades del movimiento están claras ‘Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas’. Yo estoy casi de acuerdo. Simplemente, borraría lo de avanzada, subsumiría la solidaridad en la igualdad, definiría qué significan progreso y desarrollo, no vayan a reñirse con la sostenibilidad ecológica o con la igualdad y aclararía si el libre acceso a la cultura significa que los que hagan cultura la hagan gratis para que sólo beneficie a las empresas de telecomunicaciones que ponen las redes por las que accedes a ella (¡Es sorprendente, pero nadie ha tenido los guevos suficientes para exigirles que el coste del Internet sea 0!). Mmm. Yo lo dejaría en “La prioridad de toda sociedad debe de ser el bienestar y felicidad de las personas”. Quizás es menos populista, pero no me sonroja.
Lo que no sé si tenemos tan claro es dónde vivimos. Cuando decimos “Lo llaman democracia y no lo es”.

Pues a mi se me atraganta. O… no sé. Es como si tanto populismo azucarado, me garrapiñara la lengua: Señores: ¡esto es lo que es la democracia! Nos han vendido que la democracia lo cura todo y, con unos siglos de retraso respecto a Sócrates, alguien se da cuenta de que no. Nos han vendido que la democracia es el gobierno del pueblo y nunca lo fue. La democracia –como todo aparato ideológico del estado- se inventó para legitimar a las élites y para repartir el poder entre ellas de modo que les permita perpetuarse como tal. Parece que todo el movimiento se resume en que ahora pedimos a las élites que sean buenas. ¡No jodas! Como mucho podrán parecerlo… lo cual ya estaría bien 🙂
Y tampoco sé si tenemos claro quien manda aquí. “Democracia real ¡YA! No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”[2]. No queremos serla, supongo que se quiere decir. ¿Y de esto nos van a salvar las redes sociales? Políticos, banqueros y multinacionales, se aprovechan de nosotros. Pero los que nos tratan como mercancía, son precisamente las redes sociales cuya fuente de ingresos es, ni más ni menos, la venta de nuestras identidades para atocinarnos con publicidad contextual dirigida. ¿O alguien había pensado de Tw paga a sus casi 200 empleados… y a sus accionistas, con los ingresos de lo que le pagamos por usarlo? No, en serio, ¿Has pensado porqué Twitter vale diez mil millones de dólares, si prácticamente no tiene ingresos de explotación?
Pero una cosa, no puedo negar. Me encanta el rollo de democracia real. Me va el alpiste. Se ha creado una communitas de libro (como woodstock, la noche que España ganó el mundial o los Franciscanos cuando se atrevían a decir que el papa no tenía autoridad moral porque vivía entre riquezas). Y puede que como tal, una

vez que alguien la ponga reglas y objetivos (reales y realistas, no los que vienen en la página del movimiento, que son una buena advertencia de que nadie tiene intención más que de jalearlas) se desvanezca, porque se prostituya. Pero puede que la indignación sin saber exactamente porqué, ni cómo canalizarla, sea el paso previo para algo más grande y que consiga ‘cambiar al mundo de bases’, aunque sea un poquito ;-). Lo que sí es seguro es que las Redes Sociales sustentan la era de las communitas espontáneas y esta no será la última, ni la mayor, ni la más banal ni la más seria. Web2.0 nos pone en comunicación y el resto sale de la necesidad humana de compartir sentimientos.
Vale. Dicho lo cual y sintiendo toneladas de vergüenza ajena por cómo los políticos profesionales han encajado lo de este movimiento, estoy convencido: #nolesvoto, pero #entonces¿QuéHago? ¡Porque habrá algo más que ir a pasar la noche a la puerta del sol! ¿No?

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