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Lo mejor de dos mundos: bolígrafo y papel, y luego IA

Hacer esquemas en papel me ayuda a pensar. Es fácil dejar volar tu imaginación, saltar de una idea a otra y capturar flujos de pensamiento y analizarlos. Desarrollas una rama y dejas otra por si acaso, borras otra que te lleva a otro lado (o la anotas en otro papel). ¿Borrar? Sí, uso boli borrable o lapiz primero y cuando tengo claro lo que quiero delineo con rotulador o pluma, La idea es dejar fluir ruminaciones creativas, podar, volver atrás, anotar ideas en bruto…

Uso estos esquemas para hacer recaps de conversaciones o de posts, para presentar una idea de modo icónico / tarjeta flash, para hacer el script de una charla o describir los pasos de un proyecto, para apoyar las ideas generales o para conseguir explicar visualmente algo…

Pero claro, luego me gusta la claridad, la iteración y la posibilidad de convertir imágenes en algo más ordenado y mejorar su aspecto. No soy estrictamente amanuense, solo un diletante.

Últimamente estoy usando un flujo que me da justo eso: el placer táctil de escribir a mano primero, la automatización que aporta lo digital y el poder de pulido de la IA para rematarlo. Yo mismo no era muy consciente de lo interesante que era este flujo hasta que un compañero me preguntó cómo había hecho un diagrama que había presentado en un recap de un proyecto. El caso es que en realidad mola y puede que sea algo reutilizable 🙂

Aquí va:

Paso 1: empiezo en un Rocketbook

Uso un Rocketbook para esbozar ideas a mano. Es como escribir con boli de colores, pero se puede borrar y no se queda -casi- guarro. Cuando pienso de forma visual, me equivoco. Muevo conceptos. Añado una caja donde antes no había nada. Descubro que dos ideas en realidad deberían ser una. Escribo demasiado grande. Escribo demasiado cerca de otra nota. Dibujo una flecha que tiene sentido durante treinta segundos y luego deja de tenerlo.

Con un cuaderno normal, eso puede convertirse en caos enseguida. Con el Rocketbook, puedo borrar, ajustar, reescribir y seguir sin perder esa sensación agradable de usar un bolígrafo de verdad sobre una página de verdad.

Estas de la foto a la izquierda, por ejemplo, son unas notas que tenía para dar una charla Pint Of Science.

Paso 2: hago una foto y me la envío al portátil

Cuando ya estoy contento con el diagrama o el dibujo, el pensamiento ya está hecho. Puede que el boceto siga viéndose algo tosco, pero la lógica ya está ahí. Uso la app de Rocketbook para hacer una foto de la página, y la app envía PDFs o JPEGs recortados y de alta calidad a ubicaciones concretas, como Google Drive, Dropbox o mi email. El contenido, además, se puede pasar por OCR si hace falta (algo que era bastante interesante, pero que la IA hace ahora sin despeinarse).

Paso 3: le pido a la IA que lo limpie

Después paso esa imagen por una herramienta de IA para afinarla. Esto incluye hacer el diagrama más claro, mejorar la legibilidad del texto, reducir el ruido visual, eliminar sombras, igualar los colores… en dos palabras: dejarlo más bonito y más claro, más listo para enseñar. Puedes iterar un poquitín con un agente, skill o lo que sea que se llame en tu herramienta preferida y ¡lo tienes para la próxima vez!

El resultado. Voilà.

En fin, no voy a ser tramposo… hay veces que hay que darle un pequeño retoque, ya sabéis que la IA a veces se atraganta con las letras. Las zonas blurreadas no es que estuvieran mal, es por confidencialidad, pero hay algo que tuve que retocar. Veis la zona en verde donde dice ’17 signals’… en el original del modelo IA decía ‘7 signals’ (he dejado el original), así que no olvidéis darle un repaso al resultado 😉

¿Y por qué todo esto, si podría haberle pedido a la IA que me hiciera el diagrama directamente?

Pues porque no le estoy pidiendo a la IA que piense por mí. Le estoy pidiendo que me ayude a presentar este mi pensamiento. Esa diferencia importa. La estructura, el contenido y las relaciones entre las ideas son mías. La IA me ayuda a afinar la expresión.

  • Mantiene el pensamiento humano. Sigo empezando desde mi propio modelo mental, no desde un prompt.
  • Conserva la experiencia táctil.
  • Hace más fácil iterar. Borrar y redibujar forman parte del proceso.
  • Mejora el resultado final. La IA me ayuda a convertir un boceto en algo más claro y fácil de compartir.

Para mí, este es uno de esos pequeños pero significativos flujos de trabajo en los que lo analógico y la IA no compiten. Colaboran.

Primero bolígrafo. Después IA. Lo mejor de dos mundos.


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