[Para una intro rápida a las corrientes pedagógicas -incluye el constructivismo- puedes leer esto]
El objetivo de los procesos educativos como vía para la integración cultural debe de ser una alfabetización mediática “para crear y leer de forma crítica, interactuar con otras personas de forma real y virtual, participar en comunicaciones a través de diferentes medios y conectarse en cualquier momento con diferentes grupos y comunidades”[1]. Esto requiere, evidentemente, un cambio que deje bien claro que el maestro es algo más que el-tío-que-se-sabe-el-libro-de-memoria.

Un compañero de partida de cartas me preguntó que si yo no creía que estábamos atrasados con respecto a los norteamericanos en educación. Me quedé sorprendido y le dije que depende. Ni depende, ni nada, me dijo. Lo estamos porque aquí estamos poniendo portátiles en las escuelas y el futuro son los e-books que en el extranjero ya están repartiendo. Le dije que proporcionar portátiles o e-books en las escuelas, no era más que un hecho pintoresco –que subraya la ponderación desequilibrada de los recursos técnicos sobre los metodológicos-, si no va acompañado de los cambios pedagógicos necesarios.¿Toda la mejora va a ser que nuestros hijos tengan el Vacaciones Santillana en e-book? El e-book no es la herramienta del futuro. ¡Qué coño va a ser! El e-book es el libro de toda la vida en un soporte ¿más barato?, portable y, eso está claro, más de moda.
Los americanos –algunos- van adelantados. Pero no por usar e-books, sino porque hay tíos como Roger Schank a los que no les da vergüenza hacerse preguntas y, encima, tratan de resolverlas. Y dice que sólo hay dos cosas mal en el sistema educativo, qué y cómo lo enseñamos y hay que admitir que es osado, porque dice que a lo mejor la filosofía, la historia o la literatura no son tan importantes. Y dice que el e-learning “es la misma basura pero en un sitio diferente” y no puedo más que aplaudirle. Y reinventa el aprendizaje constructivista de Freire, con un toque norteamericano y liberal que no tenía éste ni Kaplún, pero diciendo esencialmente lo mismo “Las escuelas están

controladas por los gobiernos, que no se preocupan de que salga de ellas gente inteligente. Todo lo contrario: quieren gente simple que no se haga muchas preguntas ni complique las cosas”. Y es que cuando dice que las escuelas, tal como están, deberían de ser eliminadas, hay que concederle dos cosas: que lo razona bien y que tiene punch.
Y este Schank si fuera Europeo o Latino-Americano, formaría parte de cien comités para discurrir la conveniencia de las escuelas en la sociedad actual, habría publicado sus conclusiones en media docena de journals, daría conferencias para cuatro como él y escribiría sus impresiones en un blog, soñaría con que el mundo un día se volvería justo por medio de nuevos métodos de enseñanza e iría a todas las huelgas de profesores para reclamar justicia –siempre se reclama justicia-. Pero como es de donde es, además de quejarse, pues va y se monta una escuela que aplica su metodología para sus nietos. Pero como es de donde es, pues en lugar de hablar con palabras que nadie entiende, cuando explica la aplicación de sus métodos en una universidad, dice que “Es divertido, emocionante, algo muy nuevo. Cuando me lo propusieron pensaba que bromeaban porque hablamos de una universidad”. Pero como es de donde es, le hacen una entrevista en el País y se nos cae el cuajo al suelo, porque dice lo mismo que pensamos muchos, pero con una claridad y con una chulería, que no nos hubiéramos atrevido nosotros. A nosotros sólo nos sale la chulería cuando tenemos que evitar reconocer que nos hemos equivocado. Este tío es majestuoso.
Todo lo entrecomillado proviene de la entrevista a Schank en el País.
[1] La eeducación mediática en la escuela 2.0 (Aparici, Campuzano, y otros 2010) Pág 12 ->Disponible aquí<-


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