
El ser humano en su esencia ha sufrido muy pocos cambios desde Aristóteles hasta nuestros días. Cierto es que hay muchos eventos que nos han influido, la filosofía, la ciencias, las guerras, las revoluciones obreras y un largo sinfín de etcéteras, pero yo destacaría en este siglo la revolución de la información. Esta revolución, lo que ha fomentado es el multiacceso, me explico. En la actualidad, millones de personas tienen acceso a multitud de pensamientos a través de internet, es decir, estamos embutidos en la globalización de las ideas. Esta situación en la mayoría delas ocasiones es beneficiosa ya que nos permite abrir la mente a nuevas emociones y nuevas inquietudes pero sin embargo puede haber brechas en esta idílica relación simbiótica. En 1963 Stanley Milgram realizó un experimento que conmocionó al mundo. El año anterior se había juzgado en Israel a Adolf Eichmann por crímenes contra la humanidad. Este personaje había desempeñado un importante papel dentro del gobierno nazi encargándose de lasdeportaciones masivas de los judíos para su exterminio. Al ser juzgado, Eichmann sorprendió al no aparecer como un monstruo, sino como una persona normal que actuó de una forma perversa bajo el simple amparo de encontrarse cumpliendo órdenes.
El experimento Milgram realizado a expensas de este terrible descubrimiento venía a demostrar que Eichmann actuó exactamente igual que hicieron la mayoría de los sujetos del experimento. Ante una autoridad superior, simplemente habrían acatado órdenes sin preguntarse por si el resultado era ético o no. Es aquí donde surge mi inquietud. ¿Hasta qué punto internet y las nuevas redes sociales pueden utilizarse para manejar a las masas? ¿Podríamos encontrarnos o quizás ya lo hemos hecho con “manos ocultas” que nos manejan en la sombra? Y si es así, ¿cómo podríamos ser capaces de evitarlo?

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