El e-líder y el gran hombre melanesio

Las grandes multinacionales que dominan la Web se lucran de los esfuerzos gratuitos de los internautas, a los que se les pone medios de producción, pero se les niega remuneración y la propiedad de sus trabajos. Se está forzando, así, esquemas económicos que llevan a la exclusión social y la proscripción de quienes originan contenidos distintos de los de las corrientes oficiales. Y silenciadas las opiniones divergentes, podremos tener la más completa de las democracias pero ninguna libertad.Las grandes multinacionales que dominan la Web se lucran de los esfuerzos gratuitos de los internautas, a los que se les pone medios de producción, pero se les niega remuneración y la propiedad de sus trabajos. Se está forzando, así, esquemas económicos que llevan a la exclusión social y la proscripción de quienes originan contenidos distintos de los de las corrientes oficiales. Y silenciadas las opiniones divergentes, podremos tener la más completa de las democracias pero ninguna libertad.Las grandes multinacionales que dominan la Web se lucran de los esfuerzos gratuitos de los internautas, a los que se les pone medios de producción, pero se les niega remuneración y la propiedad de sus trabajos. Se está forzando, así, esquemas económicos que llevan a la exclusión social y la proscripción de quienes originan contenidos distintos de los de las corrientes oficiales. Y silenciadas las opiniones divergentes, podremos tener la más completa de las democracias pero ninguna libertad.Las grandes multinacionales que dominan la Web se lucran de los esfuerzos gratuitos de los internautas, a los que se les pone medios de producción, pero se les niega remuneración y la propiedad de sus trabajos. Se está forzando, así, esquemas económicos que llevan a la exclusión social y la proscripción de quienes originan contenidos distintos de los de las corrientes oficiales. Y silenciadas las opiniones divergentes, podremos tener la más completa de las democracias pero ninguna libertad.Las grandes multinacionales que dominan la Web se lucran de los esfuerzos gratuitos de los internautas, a los que se les pone medios de producción, pero se les niega remuneración y la propiedad de sus trabajos. Se está forzando, así, esquemas económicos que llevan a la exclusión social y la proscripción de quienes originan contenidos distintos de los de las corrientes oficiales. Y silenciadas las opiniones divergentes, podremos tener la más completa de las democracias pero ninguna libertad.

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La no-ley Sinde

Las multinacionales de comunicación y el marketing y las compañías de telecomunicaciones son las más interesadas en que no se materialicen leyes como la no-ley Sinde. Los que creemos luchar por la difusión libre de la cultura estamos 1) enriqueciendo a las multinacionales de la telecomunicación y a las de publicidad y 2) condenando al silencio forzoso a los creadores independientes que aspiren a crear sin estar al amparo de las primeras.

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